Conductas disruptivas

La característica esencial de un trastorno de conducta se manifiesta mediante un mal comportamiento que a su vez es serio, repetitivo y consistente. Se trata de niños y adolescentes muy visibles que presentan un grupo complicado de problemas emocionales y de comportamiento. 

Los orígenes de las conductas disruptivas son distintos y a menudo múltiples, pudiendo estar causados por un desajuste en el ambiente familiar o social, mientras que en otros casos responden a fenotipos comportamentales determinados. Las conductas varían en su forma, dependiendo de cada edad, aunque suelen agruparse en tres categorías: agresividad, oposicionismo e incumplimiento de normas y conflictos en la relación social.

En algunos casos, lo que puede parecer un trastorno de conducta puede asociarse o enmascarar otras problemáticas, como ansiedad, depresión, déficit de atención con hiperactividadd o trastornos del aprendizaje, lo que aumenta la necesidad de un diagnóstico y tratamiento tempranos.